Industrias europeas que van del acero a la energía solar se preparan para un nuevo conjunto de normas arancelarias que podría dificultarles frenar importaciones de bajo costo provenientes de China y otros países extranjeros.
Los gobiernos de la Unión Europea (UE) aprobaron ayer la mayor reforma del método utilizado por el bloque para calcular los derechos destinados a contrarrestar las importaciones por debajo del costo -o “de dumping”.
La medida es una respuesta a viejas demandas del Gobierno chino de un trato más favorable guardándose a la vez de decir que esos envíos tienen un precio justo.
La reforma pondrá fin a la presunción por parte de la UE de que los exportadores chinos y los de otros nueve integrantes de la Organización Mundial del Comercio operan en condiciones ajenas al mercado.
Ese enfoque, que ha permitido derechos europeos antidumping más altos, está siendo reemplazado por un procedimiento más opaco para determinar si las importaciones afectan injustamente a los productores locales.
“Las industrias europeas deberán esforzarse mucho más para plantear sus argumentos de dumping”, dijo Laurent Ruessmann, socio y experto en comercio de la oficina de Bruselas del bufete jurídico Fieldfisher LLP.
“En el nuevo sistema, mucho dependerá del criterio de las autoridades comerciales de la UE. La cuestión es cómo se utiliza ese criterio y cuál será la influencia política”, agregó.
Recompensas políticas y económicas
Este aliciente de la UE para China se da en tanto ambas tratan de reclamar un rol de liderazgo global en el intercambio comercial frente a la postura proteccionista del presidente estadounidense Donald Trump, que ha sacudido el orden comercial existente desde la Segunda Guerra Mundial.
Estados Unidos ha adoptado una táctica distinta de la UE, rechazando el derecho al estatus de China como economía de mercado y negándose a modificar su forma de calcular los derechos antidumping.
Europa ofrece recompensas políticas y económicas a Pekín al eliminar a China de la lista europea de países con una economía ajena al mercado en las investigaciones sobre dumping.
Pese a ser el segundo socio comercial más grande de la UE después de los Estados Unidos, China está agrupada con países como Bielorrusia y Corea del Norte por el hecho de no estar designada por Europa como economía de mercado y enfrenta más derechos antidumping que ningún otro país.
Estos gravámenes de la UE cubren miles de millones de euros de exportaciones chinas, como por ejemplo barras de acero de refuerzo, paneles solares, papel de aluminio, bicicletas, tornillos, papel, vajilla de cocina y tablas para planchar, reduciendo la competencia para los productores del bloque integrado por 28 países.
“China ambiciona el status de economía de mercado como reconocimiento supremo de Occidente”, dijo Hosuk Lee-Makiyama, director del Centro Europeo de Política Económica Internacional de Bruselas.
