El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, prometió enfrentar la inequidad en la distribución del ingreso y la caída en el patrimonio de las familias trabajadoras y de clase media, pero para lograrlo deberá revertir una tendencia que ya lleva varias décadas.
La caída de la clase media a la clase trabajadora pobre cobró impulso durante los ocho años de la presidencia de George W. Bush y combatir esa tendencia marcará los primeros años de la gestión de Obama, que asumirá justo cuando la economía sufre su peor recesión de la era de posguerra.
“Mi gobierno estará absolutamente comprometido con el futuro de la clase media estadounidense y de las familias trabajadoras”, dijo Obama la semana pasada, retomando uno de los ejes centrales de su campaña.
