El crecimiento de las principales economías de la zona euro se ralentizó durante los meses del verano boreal y el esperado repunte de fin de año liderado por Alemania podría tener una vida demasiado corta como para que el Banco Central Europeo (BCE) ponga fin a su programa de estímulo monetario.
La tasa de crecimiento de la economía alemana se redujo a la mitad en el tercer trimestre, a un 0.2%, pese a un aumento del consumo privado y un mayor gasto estatal, luego de que un débil comercio exterior ralentizó la actividad general en la mayor economía de Europa.
Confirmando una lectura preliminar, la Oficina Federal de Estadísticas dijo ayer que el comercio exterior neto restó 0.3 puntos porcentuales al crecimiento del producto interno bruto (PIB), ya que las exportaciones cayeron un 0.4% en el trimestre y las importaciones subieron un 0.2%.
El gasto estatal aumentó un 1.0% en el período de julio a septiembre, contribuyendo 0.2 puntos porcentuales a la expansión.
Las autoridades germanas están gastando miles de millones de euros para acoger e integrar a más de un millón de inmigrantes que han llegado desde comienzos del 2015, muchos de ellos desde zonas de guerra como Siria e Irak.
El gasto de los hogares aumentó un 0.4%, agregando también 0.2 puntos porcentuales al crecimiento, porque los consumidores se benefician del alto empleo, el incremento de los salarios reales y los bajos costos del préstamo.
“A muchos en Alemania les gusta quejarse de la política de bajas tasas de interés de Mario Draghi, pero Alemania en particular se está beneficiando”, dijo Thomas Gitzel, economista de VP Bank.
“También gracias a Draghi, el ministro de Finanzas (Wolfgang) Schaeuble está logrando equilibrar un aumento de la inversión en infraestructura pública sin nueva deuda neta”, agregó.