El banco central de México redujo su previsión de crecimiento del producto interno bruto (PIB) en 2017 a un rango del 1.8% al 2.3% desde un pronóstico previo de 2.0% a 2.5%, informó ayer la entidad.
El ajuste “responde a que la actividad productiva en el tercer trimestre mostró una desaceleración mayor a la esperada (...), en buena medida ante los efectos de los sismos de septiembre y la pronunciada contracción de la plataforma petrolera en ese mismo mes”, detalló el banco.
Las zonas sur y centro de México fueron sacudidas por dos terremotos, el 7 y el 19 de septiembre, que causaron la muerte de más de 400 personas y que mermaron principalmente la actividad del sector de servicios y de la industria petrolera.
El banco central sostuvo, sin embargo, que las consecuencias sobre la economía de los terremotos parecerían haber sido “moderadas y transitorias”, por lo que mantuvo sin cambios su previsión para el crecimiento en 2018 en un rango del 2.0% al 3.0%.
Asimismo, anunció, por primera vez, un pronóstico para el crecimiento en 2019, que espera sea de entre 2.2% y 3.2%.
Pese al recorte, analistas consideran que la economía de México, la segunda mayor de América Latina, ha mostrado este año un desempeño mejor a lo esperado, sobre todo en medio de la incertidumbre sobre el futuro de su relación comercial con Estados Unidos, el destino de un 80% de sus exportaciones.
