Para mantener el peso o controlar la diabetes, los consumidores recurren a sustitutos artificiales para endulzar sus bebidas. Pero no todas las opciones que hay en el mercado no son 100% seguras.
El Tribunal Comercial de París hace pocos días falló en contra de la empresa fabricante de Splenda, y esto ha puesto nuevamente sobre la mesa de discusión a los sustitutos del azúcar. Según el tribunal, McNeil Nutritionals violó las leyes de protección del consumidor de Francia mediante los esloganes contenidos en todos sus empaques, que también figuran en los envases que se venden en Panamá.
Los lemas cuestionados son "Porque viene del azúcar, la sucralosa sabe a azúcar" y "Con sucralosa: viene del azúcar y sabe como el azúcar".
El fallo le ordena a McNeil enmendar toda la publicidad y promociones que contengan esta y otras reivindicaciones.
Splenda es un compuesto químico, cuyo proceso de fabricación consiste en adicionar tres átomos de cloro al azúcar. Según el tribunal, el engaño consistiría en hacer pensar que se trata de un producto natural.
Este caso se suma a los cuestionamientos al edulcorante aspartame, utilizado en diferentes alimentos y bebidas tan populares como la Coca Cola. Se trata, según un equipo de la Fundación Ramazzini de Oncología, con sede en Italia, de un "agente cancerígeno".
Fanny Cardoze, presidenta de la Asociación de Nutricionistas de Panamá, señala que el azúcar puede aumentar los niveles de triglicéridos y la obesidad, pero los edulcorantes artificiales pueden causar problemas. "Algunos estudios señalan que puede afectarse la salud, por ello el exceso no es bueno, hay que consumirlos con moderación", advierte. "Nadie debería tomar 10 sobres al día, con el café, té, chichas o limonada, porque se acumulan las sustancias".
Pero Merisant Co., fabricante de Equal, los edulcorantes son completamente seguros y constituyen una opción válida para aquellas personas que buscan alternativa al azúcar por motivos de salud o calidad de vida. La Prensa solicitó al representante de Splenda comentarios sobre el particular, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

