¡Felicidades! Acaba de ganar un curso de inglés, lo único que tiene que hacer es cancelarnos los materiales didácticos. Le enviaremos gratis una tarjeta de crédito por seis meses .Venga y escuche una charla sobre una oferta de un plan vacacional valorado en tres mil dólares, para regalarle un día de estadía en nuestro hotel.
Lo que nunca destacarán los promotores de una oferta tan tentadora como la de este curso de inglés es que los materiales didácticos cuestan mil dólares y la tarjeta de crédito vendrá con altísimos intereses incluidos. Por eso son tantos los que caen por inocentes.
Las insistentes invitaciones telefónicas de expertos vendedores producen no pocas molestias y mucha frustración a los consumidores. La estrategia del telemercadeo, que amenaza con hacer perder la paciencia a muchos, en otros países ha obligado a las autoridades a poner un alto.
En Estados Unidos, por ejemplo, algunos estados han tomado acciones dirigidas a proteger a los consumidores mediante las extensas listas "No llame".
Las campañas regionales "No llame" promueven la remoción de los nombres de las listas que tienen las empresas de telemercadeo. Sin embargo, los movimientos de consumidores en ese país están promoviendo ahora la adopción de una lista nacional de "No llame", que prohiba a las empresas ofrecer productos y servicios por vía telefónica.
En Panamá, son muchos los que se sienten bombardeados por la avalancha de llamadas de bancos ansiosos de vender tarjetas de crédito, franquicias de hoteles mercadeando planes y toda clase de promociones telefónicas y servicios.
Se trata de una perturbación al derecho a la intimidad o privacidad de los consumidores, tanto en los hogares y oficinas como en los celulares, según el abogado de asuntos del consumidor Giovanni Fletcher.
Es una versión de los llamados "spam" de los correos electrónicos no solicitados, acotó.
"Las autoridades deberían aplicar una lista inversa, la de consumidores que desean recibir llamadas de servicios y promociones", propuso Fletcher.
En cuanto al control de correos no solicitados o "spam", otros países están bien adelantados, como los de la Unión Europea.
Algunas quejas
Un buen número de consumidores que han suscrito planes vacacionales ha presentado quejas ante los medios y la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), porque se sienten "víctimas" de ventas agresivas.
En los meses de enero y febrero, se hicieron 78 reclamos contra ese tipo de servicios en la CLICAC.
El más reciente fue el del matrimonio formado por los turistas colombianos Lucy Galindo y Héctor Hernández, quienes piden que se anule el contrato que los obliga a a pagar 4 mil 387 dólares con 50 centésimos al programa Multivacaciones Decameron. El par de jubilados asegura que fueron coaccionados a firmar el documento, tras ser expuestos durante cuatro horas a un promotor que habló sin parar y en un ambiente de mucho ruido.
Sin embargo, el abogado Héctor Pérez, representante del Decameron, sostiene tajantemente que el matrimonio de turistas de la tercera edad no fue engañado y que, además del contrato firmaron un documento que tiene 18 firmas de ellos, con los puntos de verificación.
El argumento del matrimonio coincide con el de otros quejosos en la CLICAC, que han manifestado que la promoción del plan vacacional es "agresiva", insistente y que luego no se compagina con los beneficios que en realidad reciben del hotel.
Sin embargo, Pérez asegura que las quejas han ido disminuyendo y que el 85% de los casos se resuelve a favor del consumidor.
Casos como los de los turistas colombianos se dirimen en la CLICAC con diferentes resultados, y constituyen un mensaje de alerta a los consumidores para que antes de firmar lo piensen muy bien.
Se prevé que en la nueva legislación de la CLICAC se incluya el derecho a la retractación o arrepentimiento.
