Memo a los solicitantes de empleo: en el mercado laboral de la próxima década, probablemente tendrá más oportunidades si pasea perros para ganarse la vida en vez de enseñar a niños.
Es uno de los mensajes implícitos en un nuevo informe de la Conference Board de Nueva York sobre la composición cambiante de la demanda de los consumidores -el principal impulsor de la economía- durante los próximos 10 años.
Se enfoca en torno a la demografía, tanto en el bien conocido envejecimiento de la generación nacida en la postguerra como en el menos publicitado descenso de la natalidad que comenzó durante la Gran Recesión, cuando las tasas de fertilidad bajaron.
De ahí viene la elección de la profesión sugerida por el reporte de la asociación de investigación y miembros empresarios.
Se prevé que el gasto en mascotas crecerá fuertemente debido a que los baby boomers, quizás suspirando por hijos que han abandonado el nido, despliegan su atención y dinero en nuevos amigos peludos.
Sin embargo, los desembolsos en educación se retrasarán, ya que la potencial población estudiantil de cinco a 24 años de edad crece muy lentamente debido a la reducida generación Z postmileniales. El estudio proyecta los aumentos del gasto basado meramente en la demografía, incluyendo el crecimiento de la población. No es para sorprenderse entonces que los gastos en cuidado de la salud crecen a medida que el número de estadounidenses de edades entre 70 y 84 repunta en un 50%.

