Un pago de 121 millones de dólares en intereses de deuda de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), que estaba previsto para el jueves, se ha demorado, dijeron cuatro inversionistas de estos papeles.
El retraso ocurre justo cuando se acerca un período en que la petrolera debe enfrentar pagos más pesados por el servicio de su deuda externa, un total de 2 mil 900 millones de dólares entre octubre y noviembre, en medio de dificultades financieras por sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos.
“Aún no han entrado los recursos”, dijo un ejecutivo de un fondo que maneja deuda venezolana. “[Pdvsa] nos ha dicho que tiene el dinero, pero hay problemas para concentrar la plata en la cuenta pagadora, pues las sanciones los están afectando”, apuntó otro operador local que invierte en títulos de la firma.
La petrolera no respondió de inmediato a una solicitud de información. Si bien Pdvsa cuenta con 30 días para cumplir, en el mercado crecen los temores sobre su capacidad de maniobra para transferir unos 985 millones de dólares a final de mes, de un bono cuyo contrato especifica que el pago del vencimiento y los intereses debe hacerse sin retraso, pues no hay período de gracia.
En la primera semana de noviembre, la principal compañía estatal del país sudamericano debe pagar también otros mil 100 millones de dólares.
El Gobierno venezolano demoró el mes pasado uno de sus pagos por dificultades para transferir recursos en el mercado financiero internacional debido a las sanciones de Estados Unidos.
Dos operadores dijeron que otros 27 millones de dólares, que el gobierno debía pagar el martes por unos bonos de una compañía eléctrica estatal, tampoco han llegado a manos de los inversionistas y restan por cancelar otros 430 millones de dólares durante el mes.
El gobierno no respondió de inmediato a una consulta sobre este caso. Otro factor que afecta a la empresa es que no logra retener suficientes empleados para operar sus refinerías, por lo que está sacando a antiguos trabajadores de su jubilación.
Venezuela, que en el pasado fue el país más rico de Sudamérica, está sufriendo un éxodo de ingenieros ante una inflación de tres dígitos y la escasez de alimentos y medicinas.
La petrolera ha recurrido a personas como Iván Hernández de León, un ingeniero septuagenario, para intentar recuperar su antigua gloria con el impulso de la producción en sus refinerías. “Pdvsa tuvo que llamar a los chicos de la vieja escuela porque los jóvenes con conocimientos ya se han marchado del país”, dijo Iván Freites, dirigente del sindicato de trabajadores petroleros, en una entrevista en Caracas.
“Lo siento por los jubilados, porque a pesar de todo su conocimiento, Pdvsa ha mantenido el monedero cerrado, y no será capaz de impulsar la producción por la falta de recursos y diferencias internas”.
