El banco central de China se abstendrá de realizar más ajustes en la política monetaria e incluso podría aliviarla en los próximos meses, ya que el proceso de desapalancamiento amenaza el crecimiento económico y la creación de empleo antes de una reorganización del Partido Comunista, dijeron fuentes.
Mayores costos de financiación a corto plazo, generados por más controles de los créditos riesgosos, han empezado a afectar la economía real, una amenaza para la estabilidad antes del congreso del Partido Comunista de este año, en el que el presidente Xi Jinping espera consolidar su liderazgo.
El desafío es contener los riesgos de una deuda excesiva y controlar la actividad bancaria sin poner en peligro la meta decrecimiento de alrededor del 6.5%.
La experiencia previa sugiere que la expansión económica será la prioridad. “El liderazgo prefiere la estabilidad este año. No queremos impulsar el crecimiento agresivamente, pero tampoco podemos permitir que se desacelere demasiado”, dijo un asesor político.
“Muchas compañías enfrentan dificultades y mayores tasas de interés impulsarán los costos de endeudamiento, lo que será desfavorable para el crecimiento económico”, agregó.
Las fuentes participan de las discusiones políticas internas y brindan asesoramiento a funcionarios, pero no son parte del proceso de toma de decisiones.
El Banco Popular de China no respondió a un pedido de comentarios de Reuters. Las autoridades chinas han estado intensificando los requerimientos a los bancos en el primer trimestre, para intentar controlar los riesgos de un enorme nivel de endeudamiento y de una burbuja de precios en el mercado inmobiliario.
El banco central chino también subió las tasas durante los primeros tres meses del año, incluida un alza justo después de que la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó los tipos en marzo, un esfuerzo que los analistas creen que Pekín hizo para contener la presión sobre el yuan por salidas de capitales.
