LUNES CON EL PIE DERECHO

Pequeños proyectos de conservación ambiental

Pequeños proyectos de conservación ambiental
Pequeños proyectos de conservación ambiental

Stefy Cohen

OPINIÓN.

En diciembre de 2015 se celebró en París la Cumbre de las Naciones Unidas de Cambio Climático (COP21). La delegación panameña, en representación de nuestro país y de la Coalición de Naciones con Bosques Tropicales, presentó un plan para combatir la tala de árboles y la deforestación a nivel mundial. La propuesta recibió un 90% de aprobación y se acordó que Panamá será la sede de esta nueva iniciativa. Por una parte, este es un gran logro para nuestro país a nivel diplomático. Por otra parte, países como India pidieron un poco de “justicia climática” y se negaron a firmar el acuerdo hasta que los países desarrollados también pusieran de su parte.

Aunque las conversaciones políticas y diplomáticas van más allá de las palabras que directamente se utilizan, esta es una forma de pensamiento generalizada acerca del cambio climático. “Si solo soy uno, qué importa” o “Si Panamá es tan chiquito, contaminamos mucho menos que Estados Unidos, por ejemplo” o “De qué importa que nosotros no contaminemos si los otros lo seguirán haciendo”.

En el emprendimiento el consejo para la pregunta de “¿Cómo empezar?” es: Empieza con un pequeño proyecto. Esta filosofía de acción responde al hecho de que es imposible resolver un problema gigante con una solución gigante. En vez, hay que romper el problema en distintos pedazos y crear distintas pequeñas soluciones. Además, esta filosofía responde a la tendencia que tenemos de querer empezar en grande sin saber exactamente cómo. Entonces, empezar pequeño nos permite ir conquistando pequeñas victorias que crean momentum y eventualmente nos llevan a tener un proyecto grande y bien armado.

Creo que esta es la mentalidad que nos hace falta aplicar al clima también. Es cierto que no sabemos a ciencia cierta si nosotros causamos el cambio climático. Es cierto que si los países grandes son los que más contaminan y por ende los que más deben cambiar. También es cierto que las acciones de un individuo, una pequeña empresa, o un pequeño país no van a salvar el mundo. Y con todas esas verdades, todavía creo que nos toca empezar con un pequeño proyecto de conservación ambiental para contribuir a un momentum hasta que se convierta en una práctica verdaderamente global. Empecemos aplicando todos los “3 R” a nivel personal y en nuestras empresas:

1. Reciclar: Todas las casas y pequeños negocios podrían empezar a tener (por lo menos) dos basureros: Plástico y todo lo demás. Al separar el plástico desde el basurero, se hace más fácil reciclarlo. Podemos llevar a reciclar nuestro plástico en centros en la cinta costera, parque Omar, supermercados Riba Smith o las ferias Yo Reciclo - organizadas por Robamorena. Las grandes empresas deberían incluir más de un basurero de reciclaje en sus oficinas e identificar qué centro pudiera recibir su carga.

2. Reducir: Muchas veces, no necesitamos una bolsita plástica para llevar las 2-3 cosas que hemos comprado. A nivel personal, tengamos la iniciativa de decir en la caja cuando no necesitamos bolsita plástica. Las empresas, a su vez, podrían implementar estrategias como cobrar 10 centavos por bolsita plástica para incentivar a las personas a no llevarla innecesariamente.

3. Reusar: Guardemos las bolsitas que sí necesitábamos y utilicémoslas dentro de la casa como bolsas de basura o, guardémoslas para la próxima vez que vayamos de compras. También podemos comprar algunas bolsas de distintos tamaños para reusarlas cada vez que lo necesitemos. Arnold Schwarzenneger publicó una potente carta abierta compartiendo sus opiniones acerca del cambio climático, donde dijo: “Independientemente de si crees en el calentamiento global o en el cambio climático como fenómenos inducidos por el hombre, no podemos tratar este planeta como nuestro basurero”. Aunque los cambios climáticos sean o no el resultado del mundo posrevolución industrial, nos toca limpiar nuestros pobres hábitos de higiene ambiental. Si el mundo es nuestra habitación, la cama está deshecha, el inodoro no funciona y, tenemos botellas de Coca-cola acumulándose debajo de la cama. Y como si fuera poco, nuestro perro se comió algún plástico y ahora respira con dificultad. Empecemos a cambiar desde donde podemos hacerlo, desde nuestras propias acciones, e iniciemos nuestros pequeños proyectos de conservación ambiental.


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