El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo ayer que las pérdidas en el mundo, derivadas de bienes de origen estadounidense como resultado de la crisis del sistema hipotecario, llegan a 1.4 millón de millones de dólares y que se requerirá de un “compromiso global” para enfrentarlas.
“En estas circunstancias sin precedentes, la restauración de la estabilidad financiera requiere de políticas decisivas e internacionalmente coherentes”, dijo Jaime Caruana, director del departamento de investigaciones del FMI, en la presentación del Informe sobre Estabilidad Financiera Global-Octubre 2008.
El cálculo de las pérdidas es un 40% mayor del estimado por el FMI en abril, que fue ligeramente menor de 1 billón de dólares.
Indicó que en los próximos cinco años, se requerirá de un capital adicional de 675 mil millones de dólares para mantener el crédito en crecimiento, aunque modesto, en medio de los shock que han remecido el sistema financiero.
El informe, que se produce dos veces al año y se difunde en la semana en que se reúnen los gobernadores del FMI y Banco Mundial, solo contiene datos generales de los efectos de la crisis. Los detalles por región y país serán difundidos hoy por el FMI en su Panorama de la Economía Mundial.
Caruana, economista de origen español, dijo que hasta hace poco los mercados de países emergentes “habían mostrado una resistencia bastante apreciable a la tormenta global del crédito, pero ahora encaran riesgos mayores”.
Explicó que la pronunciada reducción en el apetito de riesgo de los inversionistas ha dado lugar a una reducción en los flujos de capitales de corto plazo hacia las economías emergentes, generando presiones en los mercados locales y fuertes incrementos en los costos del crédito.
“Al unirse a un crecimiento global en descenso, estas presiones crean un entorno realmente difícil para algunos países”, dijo. “Las economías con una mayor resistencia en los flujos de corto plazo o con sistemas bancarios financiados internacionalmente serán las más vulnerables”.
Caruana sugirió que las autoridades adopten medidas amplias, oportunas y armónicas que encaren tres áreas básicas: fortalecimiento de la base de capital de las instituciones viables, reforzamiento de bienes debilitados y mejoramiento de la disponibilidad del financiamiento.
El informe del FMI dice que la restauración de la estabilidad financiera “se beneficiará de un compromiso colectivo públicamente adoptado por las autoridades de los países afectados para enfrentar el tema de manera coincidente y coherente”.
Funcionarios financieros de Europa han tenido dificultades para presentar una respuesta común entre las 15 naciones que usan el euro y las 27 naciones que integran la Unión Europea.
