PROYECCIÓN

Perú baja estimación de crecimiento a 2.8%

El Banco Central de Perú redujo la semana pasada su proyección de crecimiento económico para este año a 2.8% por una caída de las inversiones, aunque prevé una recuperación en 2018 ante un esperado aumento del gasto público en la reconstrucción de zonas afectadas por el fenómeno de El Niño.

En su reporte trimestral, el banco elevó su proyección de crecimiento para el próximo año a 4.2% desde el 4.1% de su reporte de marzo, en momentos en que la economía se viene desacelerando por una caída de las inversiones ante la paralización de grandes proyectos tras el escándalo de corrupción de Odebrecht.

“El fenómeno de El Niño ha tenido un impacto negativo en la producción. Hemos tenido además la mala suerte de que el caso [de corrupción] Lava Jato ha afectado la inversión pública fuertemente y el retraso de la inversión pública ha golpeado el comportamiento de la economía en el primer semestre”, dijo en conferencia de prensa el jefe del banco central, Julio Velarde.

El banco elevó además su proyección de déficit fiscal para este año a 3% del producto interno bruto (PIB) —por la esperada mayor inversión pública— y para 2018 anticipa un déficit de 3.5%, según su informe de proyecciones macroeconómicas.

El banco fue más optimista sobre el crecimiento de las exportaciones y proyectó un superávit comercial de 4 mil 876 millones de dólares para este año.

Perú es el segundo mayor productor mundial de cobre y zinc.

Sobre su política monetaria, Velarde estimó que el banco podría recortar nuevamente su tasa de interés, aunque afirmó que buscará“la oportunidad” adecuada para que tenga “más efecto” en la economía.

“Hay que saber dosificar las balas que son limitadas”, agregó.

Velarde estimó asimismo para este año una inflación del 2.2%, y para el próximo año proyectó que esta tasa se desaceleraría a 2%, dentro de su rango objetivo.

El funcionario dijo que el banco decidió recortar la tasa de encaje en soles desde julio, a 42% desde el 44% previo, que inyectará 110 millones de dólares en el sistema, en una medida que busca atenuar el impacto del aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos.

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