Compañías petroleras compraron participaciones en tres yacimientos petrolíferos presalinos brasileños cuyos derechos fueron subastados en una muestra de confianza en el futuro del sector de energía.
La subasta fue monitoreada atentamente para determinar la reacción del mercado al paro de camioneros, que generó cuestionamientos sobre la capacidad de Petrobras para fijar precios sin interferencia del Gobierno. Las compañías acordaron pagar 798 millones de dólares para explorar tres de cuatro yacimientos subastados. No hubo ofertas por el cuarto. En el primero, Shell compró 40%, mientras que Chevron y Petrobras compraron 30% cada una. En el segundo, BP Energy compró 30%, Statoil 25% y Petrobras 45%. En el tercero, Statoil y ExxonMobil compraron 28% cada una, mientras que Petrobras adquirió 30% y Petrogal 14%.