Las grandes petroleras están empezando a desafiar a las mayores empresas de servicios eléctricos en la carrera por instalar turbinas eólicas en el mar.
Royal Dutch Shell Plc., Statoil ASA y Eni SpA están entrando en parques eólicos marinos multimillonarios en el Mar del Norte, entre otros.
En subastas competitivas para contratos de compra de electricidad, comienzan a anotar victorias contra los grandes proveedores de electricidad Dong Energy A/S y Vattenfall AB, que se han especializado en fijar enormes turbinas en el fondo marino.
Las compañías petroleras tienen muchas razones para penetrar en el sector. Se han pasado décadas construyendo proyectos petroleros marítimos, y ese negocio está disminuyendo en algunas áreas donde los yacimientos más antiguos se han drenado.
Los rendimientos de los parques eólicos son predecibles y respaldados por precios de electricidad regulados por el Gobierno.
Y los ejecutivos de combustibles fósiles quieren obtener una tajada del negocio de energía limpia según se conocen pronósticos de que la energía renovable avanzará sobre su mercado.
“Es ciertamente un área de interés para nosotros porque hay sinergias evidentes con el negocio tradicional de petróleo y gas”, dijo Luca Cosentino, vicepresidente de soluciones energéticas del productor italiano de petróleo Eni, que está trabajando con General Electric Co. en energía renovable. “Como sabemos en la industria del petróleo y el gas, no podemos quedarnos atascados donde estamos y esperar a que otro dé este salto”.
Conforme la producción de petróleo ha disminuido en el Mar del Norte durante los últimos 15 años, la actividad económica ha sido impulsada por los molinos de viento marinos.
Los notorios vientos que han amenazado a generaciones de obreros de perforación que trabajan en las plataformas petroleras se han convertido en una bendición para una nueva era de trabajadores encargados de instalar y mantener las turbinas ancladas en la profundidad del lecho marino.

