Este año no fue fácil para la industria del combustible. Los precios altos de los carburantes, que llevaron el galón a cuatro dólares, no solo alejaron a muchos consumidores de las gasolineras sino que los que se acercaron lo hicieron sin mucho placer, porque se trata de una compra casi obligatoria. Por ello, los esfuerzos por mejorar la disposición de los consumidores y cambiar la imagen van desde sorteos, productos con aditivos, lavado de motor a los vehículos y tarjetas de cliente frecuente.
Una nueva estrategia ha intensificado este año la competencia en el negocio de los derivados de petróleo, al invertirse entre 700 mil a un millón de dólares en la construcción de nuevas tiendas de conveniencia.
Texaco opera con cerca de 10 StarMart, Shell compite con ocho tiendas Select y Esso Standard Oil acaba de inaugurar su décimo On The Run, el séptimo del año, en la entrada a Villa Lucre.
El concepto de Esso va más allá de un minimercado, es una infraestructura que incluye un restaurante que prepara emparedados, pizza y hasta diferentes tipos de café y bebidas.
"El negocio principal de la compañía sigue siendo el combustible, pero las tiendas de conveniencia son una alternativa que para nosotros ha resultado exitosa", según Eyda Varela de Chinchilla, gerente de Esso.
Construidas cerca de vías transitadas, estas tiendas intentan dar la opción a los conductores de comprar productos alimenticios frescos de manera rápida y con precios accesibles.
Ello, según Varela, intensifica la mano de obra. En promedio, en cada local laboran 30 trabajadores.
Ese número de empleados, que hace un total de 300 en las 10 tiendas On The Run, contrasta con el escaso personal que atiende las gasolineras, en las que esta filial de la petrolera más grande del mundo, Exxon Mobil, ha dispuesto autoservicios. En las 45 gasolineras de Esso trabaja solo un cajero y los consumidores se despachan solos.
Lo que se busca es que los conductores llenen sus tanques y compren en la tienda. Otros se acercan solo a buscar alimentos.

