Productores de semillas de Argentina dijeron que las demoras en la sanción de una ley que reglamente el pago de regalías por el uso de semillas de segunda generación entorpece las inversiones en un sector clave para la economía del país sudamericano.
El marco regulatorio actual permite a los agricultores de Argentina -un proveedor mundial líder de alimentos- reproducir y utilizar semillas sin pagar derechos de propiedad intelectual por los desarrollos tecnológicos que estas poseen.
El año pasado, el gobierno del presidente Mauricio Macri envió al Congreso un proyecto para que los productores agrícolas abonen regalías por dos campañas por el uso de semillas de segunda generación.
Sin embargo, en un contexto de tensión entre el sector agrícola y las firmas desarrolladoras de tecnología, el proyecto aún no fue tratado por las cámaras del poder legislativo.
“Hace años que estamos con esto [la sanción de una nueva ley de semillas]. La realidad es que lo que uno quiere es que el mercado se legalice, sea con una ley o con un decreto”, dijo el gerente comercial de la semillera Don Mario, Obdulio San Martín.
Don Mario controla el 50% del mercado local de semillas de soja, cuya producción alcanzaría los 57.5 millones de toneladas en la campaña 2016/17, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. “El uso propio oneroso [pago] es algo necesario. Don Mario invierte según la capacidad que le da el negocio actual en Argentina. ¿Si me gustaría invertir más? Me encantaría, pero me cuesta porque el negocio no da para invertir más”, agregó San Martín.
De acuerdo con la Asociación de Semilleros Argentinos, la ausencia de un marco regulatorio no solo desalienta las inversiones, sino que ha impedido el lanzamiento de nuevos avances.
