Centenares de ambientalistas y campesinos marcharon por la capital de Costa Rica para rechazar la concesión de tierras para el cultivo de piña en las inmediaciones de una zona de protección arqueológica.
Una banda de tambores acompañó la manifestación entre el Museo Nacional y el Ministerio del Ambiente, en la que activistas llegaron disfrazados de trabajadores de plantación con un tanque de productos tóxicos de fumigación. Los activistas expresaron su consternación por la concesión de tierras a una subsidiaria de la transnacional frutera Del Monte para producir piña en Palmar Sur, en el extremo suroeste de Costa Rica, donde se ubican cuatro sitios arqueológicos declarados patrimonio mundial por la Unesco.
La producción de piña ha despertado consternación por la contaminación generada por el uso de sustancias químicas en la fumigación, así como por prácticas laborales reñidas con la legislación local, como jornadas de trabajo de hasta 12 horas y la prohibición de organizar sindicatos.