El debate está planteado: ¿debe existir un balance de género en toda junta directiva? Está comprobado que cada género trae perspectivas diferentes y complementarias.
La advertencia que cita Sigrid Simons de Müler, presidenta de la Asociación de Mujeres Directoras Corporativas de Panamá (WCD, por sus siglas en inglés), se dio ayer en la presentación de los resultados del estudio sobre la participación de mujeres en las juntas directivas de empresas públicas y privadas del país.
La asociación analizó la información recopilada de 86 empresas del sector público y 495 del sector privado, sujetas a Ley 56 de 2017, que establece la participación de hasta un 30% de mujeres en las juntas directivas en instituciones del Gobierno.
El reporte revela que de 202 directores en entidades estatales, 165 (82%) son hombres y 37 (18%), mujeres. Mientras que en el sector privado, de los mil 576 directores, mil 354 (86%) son hombres y 222 (14%), féminas.
Simons de Müler asegura que esta disparidad ocurre principalmente porque “las mujeres están circulando bajo el radar”. Insta a los tomadores de decisiones en las empresas a abrir los ojos y ser conscientes de las competencias y capacidades que hay bajo ese radar.
“Si bien se puede tener una buena estrategia, como la Ley 56, poco sirve si fracasamos en su implementación o en su monitoreo”, dijo.
Por su parte, Isabel de Saint Malo de Alvarado, vicepresidenta y ministra de Relaciones Exteriores, asegura que la equidad de género no es solo un asunto de derechos y justicia; se trata de un tema de competitividad para el país.
“Si queremos alcanzar un desarrollo más rápido, tenemos que hacerlo con el 100% de la población y no con la mitad, porque sencillamente nos tomará más tiempo”, dijo.
Advierte sobre la urgencia de derribar mitos sobre la obligación implícita que tiene la mujer en el hogar. “Es necesario combatir estos estereotipo sociales que rodean a la mujeres y permitirles un mayor acceso a los puestos directivos por el valor que agregan”.
