La compañía aérea Ryanair se enfrenta a una nueva ola de protestas, empezando con una huelga hoy en Alemania que le obligó a anular un tercio de sus vuelos antes de otro paro a nivel europeo, previsto a finales de septiembre.
La huelga de 24 horas, convocada por los sindicatos alemanes de pilotos (Cockpit) y de personal de cabina (Verdi) y obligó a anular 150 vuelos con salida o destino Alemania.
Su huelga es un fracaso, dijo sin embargo el director general de Ryanair, Michael O’Leary. En rueda de prensa en Londres, O’Leary intentó minimizar el impacto de las huelgas en serie que afectan a la aerolínea en las últimas semanas y dijo que no se “apocará” ante los sindicatos. Un grupo de unos treinta trabajadores se manifestó en el aeropuerto de Berlín Schönefeld con pancartas que rezaban Ryanair tiene que cambiar o Si no hay derechos no hay vuelos, indicó un periodista de la AFP en el lugar.
La compañía aérea de bajo costo, que a diferencia de otras huelgas esta vez no recurrió a pilotos venidos del extranjero, propuso a sus clientes aplazar gratuitamente sus reservas de este miércoles al jueves, el viernes, el sábado o el domingo.
El paro en Alemania es un preludio a una huelga europea convocada por sindicatos de Italia, Portugal, España, Holanda y Bélgica y que se anunciará oficialmente en Bruselas el jueves.
Los sindicatos ya dieron la fecha del 28 de septiembre para la que, aseguran, será la mayor huelga de la historia de la compañía, que en los últimos meses ya se enfrentó a varias protestas.
En agosto, la aerolínea vivió una huelga conjunta de su personal en cinco países europeos que obligó a anular 400 vuelos en pleno periodo de vacaciones y afectó a más de 55 mil pasajeros.
Tras esa huelga, Ryanair llegó a acuerdos en Irlanda e Italia pero no con los sindicatos alemanes, que los consideran insuficientes.
Es una primera huelga de advertencia y la continuación dependerá de como vayan las negociaciones, dijo Christine Behle, miembro del consejo de administración de Verdi.
La segunda compañía europea ha amenazado con suprimir puestos de trabajo en Alemania si la huelga se prolonga. Para intentar disuadir a los huelguistas, Ryanair afirmó que podría reducir a corto plazo su actividad en algunos aeropuertos alemanes y despedir a personal.
