No importa lo que China esté haciendo para reducir su apalancamiento, no es suficiente.
Las “cautelosas señales de ajuste” de Pekín están en gran parte siendo ignoradas por los bancos y a nivel local, donde la atención se centra en mantener un crecimiento económico constante, en especial antes de reuniones claves del Partido Comunista este año, señala Gene Frieda, vicepresidente ejecutivo y estratega global para mercados emergentes en Pacific Investment Management Co (Pimco).
“En general, el tipo de ajuste cauteloso no funciona muy bien en China” porque se convierte en un “juego del gato y el ratón” entre reguladores y entidades crediticias, dijo Frieda durante una entrevista telefónica desde Londres.
“Si hay voluntad de permitir que el crédito se expanda, el crédito se expande. La única forma de frenarlo es imponer límites firmes”.
El Banco Popular de China, que dice que su rol es ejecutar políticas monetarias prudentes, se ha estado basando en medidas de ajuste más específicas.
A comienzos de febrero, justo después del feriado del Año Nuevo Lunar, elevó las tasas de interés que se cobran a las operaciones del mercado abierto y a los fondos prestados a través de su línea de crédito para bancos.
El banco central no ha alterado su tasa de referencia desde octubre de 2015 cuando las tasas para préstamos y depósitos a un año fueron recortadas a mínimos récord. “Un aumento de las tasas referenciales para préstamos y depósitos enviaría una señal más fuerte sobre el deseo de ajuste, pero un ajuste directo tomaría la forma de restricciones cuantitativas para varios tipos del crecimiento del crédito”, dijo Frieda.
Estas restricciones podrían imponerse ya en el próximo trimestre si la inflación sigue aumentando y el crecimiento del crédito no se desacelera, agregó, aclarando que esta no es su visión del caso base.
Aunque China se comprometió a eliminar las burbujas de activos y reducir el apalancamiento corporativo, el financiamiento agregado aumentó a un récord de $544 mil millones en enero.
