BOQUETE, Chiriquí. - Tal como lo plasmara el poeta Santiago Anguizola Delgado en la poesía Soy Chiricano, los habitantes de esta región se caracterizan por el trabajo en el campo, los cultivos agrícolas y la cría de caballos y bovinos.
Ejemplo de lo afirmado por el famoso bardo es Patricio Pittí Serrano, quien por décadas y aun a sus 90 años de vida se ha dedicado a las labores propias del hombre del campo.
A don Patricio le podemos encontrar de lunes a sábado en su finca de Palmira, distrito de Boquete; allí vigila de cerca la cría de 20 yeguas, un padrote y 10 ejemplares de la raza American Paint Horses. Y en ocasiones monta alguno de sus ejemplares.
Siendo muy joven, Patricio se inició en el campo criando ganado en pequeña escala y acarreando caña hacia el ingenio ubicado en Potrerillos Arriba. También fue carnicero en el mercado público de David.
Patricio nació el 17 de marzo de 1912 en el hogar formado por Angel Pittí y Francisca Serrano. Cuenta que su padre se dedicaba a la ganadería en pequeña escala, y de allí su afición, desde muy temprana edad, por el manejo y la cría de ganado.
Paralelamente acarreaba caña hasta el ingenio de Potrerillos Abajo, labor que concluyó en 1939, cuando compró una finca de 250 hectáreas en Bijagual, distrito de David.
En 1940, incursionó en la venta de carne de res en el mercado público de David, labor que realizó por 14 años.
En 1948, adquirió una finca en la comunidad de Las Vueltas, distrito de David, donde inició la cría de ganado de raza Indobrasil, Nelore, Brahman y Gyr. Tuvo tanto éxito que comenzó a exportar reses a Centroamérica, Colombia y Ecuador.
Para 1950 su hato consistía en mil cabezas de ganado que criaba en una finca en Zambrano, distrito de David. Para entonces había acumulado tantas tierras y ganado que decidió repartir sus bienes entre sus hijos.
Al iniciar el reparto de su ganado entre sus hijos, decidió incursionar en la cría de caballos. Para 1975 ya estaba dedicado en pleno a esa actividad. Pero antes de ello, en 1956, había conjugado la cría de bovinos con la de caballos. Ese año importó el primer ejemplar cuarto de milla desde Estados Unidos.
Su más reciente tesoro de raza lo obtuvo en el 2000, cuando importó un pinto de nombre Tonto Crusader, ejemplar registrado como Gran Campeón en Carolina del Norte.
Por su labor como criador de caballos cuarto de milla y de ganado de raza, Patricio Pittí ha obtenido reconocimientos y premios en las ferias de todo el país, así como en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.
Pittí también ha sido pionero de los clubes de lazo. En Chiriquí fundó el primer grupo y en su trayectoria logró clasificarse siete veces campeón nacional.
Según nuestro entrevistado, todos sus diez hijos han heredado su amor por el campo, el trabajo, la ganadería y los caballos. Su hija Liriola, quien es gerente general del Instituto Panameño de Turismo (IPAT), fue la fundadora del grupo Amazonas, que participa en competencias de lazo.
Patricio Pittí señaló que a su edad no se sienta a esperar que otros atiendan su finca. Personalmente se ocupa de llegar bien temprano hasta su propiedad en Palmira a ordenar la alimentación de su hato, pagar a sus trabajadores y, ocasionalmente, dedica tiempo a domar sus caballos.

