Plasticultura

Productores como Basilio Berncony hoy solo contemplan los esqueletos de metal de lo que antes eran sus invernaderos. Los fuertes vientos que azotan la región de Palmira, en Boquete, acabaron con parte de sus sueños.

Y es que los productores no fueron advertidos por técnicos del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) de que los invernaderos cubiertos de plásticos no resistirían los fuertes vientos que azotan esa zona.

Los productores señalan que los técnicos no necesitaban realizar un estudio científico para darse cuenta de esto, pues esta es una de las principales características de Palmira.

Solo hay que realizar un recorrido por los principales caminos de producción de Palmira para constatar que casi todos los silos de plasticultura han sido destruidos por los fuertes vientos.

Las carriolas que aún se mantienen en pie, asemejan esqueletos de hierro expuestos al viento, y el plástico que en un momento cubrió el invernadero, brilla por su ausencia.

Algunos productores tratan de reparar el daño instalando rompevientos naturales delante de los silos de producción, pero esto requiere de otra inversión para poder comprar el plástico y reparar las carriolas dobladas por el viento.

Uno de los productores afectados es Berncony, quien ha sembrado plantas de café en frente de los silos de plasticultura como rompevientos, y en estos momentos está volviendo a poner plástico nuevo. En un corto plazo, el productor espera volver a sembrar ají y tomate dentro de las hectáreas de producción afectadas por los fuertes vientos.

Berncony aseguró que cuando los funcionarios del MIDA se acercaron a la comunidad de Palmira para ofrecerle dentro del programa de reconversión este sistema de plasticultura, ellos se comprometieron a dar toda la asesoría para poner en marcha la nueva metodología. Sin embargo, cuando los ingenieros del MIDA regresaron a Palmira, ya era muy tarde. El viento había acabado con casi todo el sistema de plasticultura.

La Cooperativa de Ahorros Múltiples de Cultivos no Tradicionales de Palmira está tratando de ayudar a los productores del área a recuperarse de esta experiencia ofreciendo pequeños financiamientos, ayuda técnica e insumos orgánicos para la producción.

José Domingo Guerra, presidente de la Cooperativa de Palmira, señaló que es muy difícil tratar este problema, porque los recursos son escasos y la reparación del sistema de plasticultura es costosa. Además, los productores agropecuarios tienen las puertas de los bancos cerradas, resaltó Guerra. Sostuvo que desde que el café entró en crisis, ningún banco quiere financiar a los productores agropecuarios, sosteniendo que no cuentan con las garantías para asegurar el préstamo. “Por ahora, estamos haciendo lo que se pueda para tratar de echar adelante la producción de Palmira”, comentó Guerra.

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