En un momento en que la Unión Europea intenta proteger sus sectores estratégicos de los inversores chinos, Portugal, dispuesto a cederles su primer grupo industrial, aparece como un aliado para el gigante asiático en Europa.
“China espera que Portugal pueda seguir desempeñando un papel positivo y constructivo en relación con los vínculos económicos, comerciales y de inversiones entre China y la Unión Europea”, declaró el viernes el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, durante una visita a Lisboa.
Junto con su homólogo portugués, Augusto Santos Silva, Wang alabó la actitud de Portugal, “más abierto con respecto a las inversiones extranjeras” que los demás países europeos.
De hecho, Lisboa no se opone a la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por el gigante energético China Three Gorges para tomar el control de Energias de Portugal (EDP), la primera empresa portuguesa.
Portugal entabló un ambicioso programa de privatizaciones para reducir su deuda en 2011, cuando la crisis económica mundial lo obligó a pedir un préstamo de 78 mil millones de euros –91 mil 800 millones de dólares– a la Unión Europea. En aquel momento, las inversiones chinas eran tan bienvenidas como las otras.
El Estado portugués cedió el 21.35% del capital de EDP a China Three Gorges (CTG) en diciembre de 2011, una participación que aumentó luego hasta el 23.37%.
La semana pasada, la compañía china lanzó una OPA para hacerse con todo el grupo portugués y su filial de energías renovables, EDP Renovaveis.
Tras conocerse la oferta, el primer ministro socialista, Antonio Costa, declaró que su gobierno no “tenía nada que objetar” a la operación, dando a entender que dejaría total libertad a los accionistas.
“Portugal acoge las inversiones procedentes de China como cualquier otro país, a condición de que creen empleos y preserven los activos portugueses”, añadió el viernes el ministerio de Relaciones Exteriores portugués.
En realidad parece que el Gobierno portugués ya intervino para facilitar la operación, según la prensa portuguesa. El semanario Expresso informó de que Lisboa había contactado esta semana a representantes de los accionistas estadounidenses de EDP, los fondos de inversiones Capital Group y Blackrock –con el 9.9% y el 5% de las acciones de la empresa portuguesa, respectivamente–, “que podrían obstaculizar la OPA china.”
