Tres años después de poner fin a su programa de rescate financiero, Portugal está a un paso de salir del procedimiento de déficit excesivo, un nuevo logro para este pequeño país al borde de la quiebra en 2011 y muy endeudado.
La Comisión Europea propuso el pasado lunes la salida de Portugal del procedimiento de déficit excesivo, después de que Lisboa redujera su déficit por debajo del 3% del producto interno bruto (PIB) en 2016.
La confirmación la deberán dar los socios de Lisboa en la Unión Europea (UE) en junio. “Es una muy buena noticia para Portugal”, comentó el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.
Desde 2009 Portugal estaba bajo extrema observación por parte de la Comisión Europea. Golpeado por la crisis de la deuda, Lisboa logró en 2016 por primera vez reducir a menos de 3% su déficit, para situarlo en 2% de su PIB, un esfuerzo descomunal en relación al año anterior, cuando se situaba en 4.4%.
El Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que los países del bloque deben seguir para mantener sus cuentas públicas saneadas, fija un techo del 3% del PIB para el déficit público.
La decisión de Bruselas fue saludada de manera unánime. “Es un lindo día para Portugal”, exclamó el ministro de Finanzas, Mario Centeno. E incluso el dirigente de la oposición de derecha, Pedro Passos Coelho, quiso “felicitar al gobierno”.
El Gobierno portugués, dirigido por el socialista Antonio Costa, se comprometió a reducir el déficit a 1.5% del PIB este año, y a 1% en 2018. Y apunta al equilibrio fiscal en 2020. Según las previsiones del Ejecutivo comunitario, las finanzas públicas portuguesas registrarán un déficit del 1.8% en 2017 y del 1.9% en 2018.
Hace un año, Portugal estaba amenazado con sanciones financieras por no haber respetado los objetivos de déficit en 2015.
