Decenas de miles de portugueses volvieron ayer a la calle en diferentes puntos del país para mostrar su negativa frontal a los ajustes aplicados a instancias de la troika y a los cortes del gasto público que prepara el Gobierno para 2014.
Convocados por el principal sindicato luso, la Comisión General de Trabajadores Portugueses (CGTP, de tendencia comunista), los manifestantes censuraron al Ejecutivo conservador liderado por el primer ministro Pedro Passos Coelho y anunciaron nuevas protestas para “derribarlo”.
Uno de los objetivos de sus críticas fue el proyecto de Presupuestos para 2014 elaborado por el Gobierno, y que recoge una rebaja salarial para el 90% de los funcionarios, cortes en las pensiones de los trabajadores públicos y el aumento de los impuestos en productos como el alcohol, el tabaco o los vehículos diésel.