De llegar a concretarse el cierre de estas fincas, más de 100 trabajadores quedarían cesantes.
Esta situación fue planteada por los trabajadores bananeros de Divalá al ministro de Trabajo, Reynaldo Rivera, quien aseguró que en esta semana conversará con los propietarios de las fincas a fin de conocer los problemas que atraviesan y buscar una solución a esas crisis.
Sin embargo, el ministro considera que es necesario “hacer un gran esfuerzo en Divalá” porque hay voluntad por parte del Gobierno en resolver el problema social y económico que allí se registra.
Aunque no criticó la gestión de la presidenta Mireya Moscoso, quien en su momento declaró el área como zona de emergencia social, indicó que pareciera que no cumplió con lo trazado en ese programa.
El secretario de Defensa y Trabajo del Sindicato de los Trabajadores de las Bananeras Independientes de Chiriquí, Andy Alexis Miranda, al hacer un recuento de la forma como se están afectando los trabajadores por la precaria situación financiera de estas fincas, resaltó que en muchas fincas se descuentan las cuotas obrero patronales y otras casas comerciales, pero que el pago no se hace efectivo.
"Los empresarios no pagan esos descuentos a las entidades, situación que ha generado un aumento en los intereses y la suspensión de la atención médica en la Caja de Seguro Social.
Por su parte, Carlos Justavino, alcalde del distrito de Alanje, manifestó su preocupación por el grave problema que viven las familias que dependen de esta actividad.
Pese a la crisis y a la inactividad en cuatro fincas bananeras cerradas hace más de cinco años (Santa Ana, Santa Rosalía, Santa Elena y Santa Catalina) los trabajadores ven como alternativa su reactivación con la producción de banano, piña y otros rubros agrícolas.
Estos bananeros exportaron más de un millón 200 mil cajas de bananos durante el 2003 y esperan exportar 4 millones 200 mil cajas para este año 2004.

