Si se trata de ganarse a los operadores en el mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos, Jerome Powell lo tiene relativamente fácil.
El elegido de Donald Trump para liderar la Reserva Federal tomaría el mando luego de un año en el que la credibilidad del banco central se ha disparado a los ojos del mercado de bonos.
Bajo la guía de Janet Yellen, los encargados de la política monetaria se han mantenido fieles a sus proyecciones de un ajuste gradual en 2017 y los operadores se están preparando para más de lo mismo.
El tercer aumento de las tasas de interés que los encargados de la política monetaria predijeron para este año parece listo para tener lugar el próximo mes y el mercado está comenzando a descontar una mayor probabilidad de otra alza en marzo.
Los operadores todavía tienen mucho para ponerse al día: todavía solo ven cerca de 2.4 aumentos de tasas adicionales entre ahora y el final de 2018, en comparación con la proyección de cuatro de los encargados de la política monetaria.
El mercado subestimó la decisión de los funcionarios de la FED durante todo el año, solo para reaparecer a medida que se acercaban las fechas de los anuncios.
Los estrategas esperan que ese patrón persista en los próximos meses, a menos que la inflación se intensifique. Entonces los inversores se apresurarían a estar en línea con las previsiones del banco central.
“La FED ha cumplido este año y el próximo año, de acuerdo con nuestras proyecciones, la inflación comenzará a recuperarse”, dijo John Briggs, titular de estrategia de tasas de Estados Unidos de NatWest Markets. “Los riesgos son para el primer tramo de la curva del mercado, que las expectativas volverán a subir respecto de la FED”.
El mercado de bonos y la FED parecían estar en un tira y afloja cuando Yellen intentó comenzar a normalizar la política monetaria durante su mandato: el banco central se mostró renuente a avanzar sin preparar a los operadores. El año pasado, los operadores se beneficiaron de mantener una visión escéptica de las proyecciones de la FED: los responsables de la política monetaria anticiparon ajustes cuatro veces en 2016, pero lo decretaron una sola vez.
Esa dinámica cambió en 2017 y los comentarios concertados de los funcionarios del banco central movieron al alza las probabilidades del mercado justo antes de su aumento de tasas en marzo.
Tres semanas antes de la decisión, ninguno de los principales operadores de la FED pronosticaba firmemente un alza. El exgobernador de la Reserva Federal Randy Kroszner pesó en la nominación de Jay Powell para presidente de la FED.
NUEVA DINÁMICA
Los tiempos han cambiado. Los mercados están descontando más de 80% de probabilidad de un aumento de un cuarto de punto el 13 de diciembre, lo que muestra la confianza en que los encargados de la política monetaria alcanzarán su proyección de tres aumentos este año. Y las apuestas a que la siguiente alza será en marzo están ganando fuerza.
La probabilidad de que se produzca en ese mes es de alrededor del 30% en el mercado de contratos de canje, frente al 25% de hace dos semanas, antes de un informe que indicaba que Trump se inclinaba por Powell.
“El mercado siempre estuvo muy lejos de la FED durante los años de Yellen”, dijo Kathy Jones, estratega jefa de renta fija de Charles Schwab & Co. “Ahora que en realidad estamos en un ciclo de alza de tasas y las cifras económicas tanto a nivel nacional como mundial están mejorando, el mercado puede estar subestimando lo que la FED termine haciendo el próximo año”.
El rendimiento del bono del Tesoro a dos años está cerca de su nivel más alto desde 2008, mientras que la tasa a cinco años es del 2%, nivel en que hasta hace un año no se veía desde 2011. Esos vencimientos figuran entre los más sensibles a las expectativas de la FED.
Por el contrario, los rendimientos a 10 y 30 años han declinado en 2017, ya que los indicadores de inflación se han mantenido por debajo del objetivo del 2% de la Reserva Federal.
“Realmente son solo las bajas cifras de inflación las que mantienen las cosas donde están”, dijo Stephen Stanley, economista jefe de Amherst Pierpont Securities. “Si fuéramos a ver dos o tres lecturas sólidas de inflación subyacente consecutivas, eso sería lo que realmente cambiaría la forma de pensar del mercado”.
Dilucidar la inflación, lo que Yellen ha llamado un “misterio”, pronto se convertirá en el problema de Powell, suponiendo que consiga la confirmación del Senado. Pero en cuanto al lidiar con el mercado de bonos, la FED de este año entregó la hoja de ruta.
El hombre que buscaría trabajar en consenso
Como postulante a encabezar la Reserva Federal, Jerome Powell no se corresponde con molde alguno: no tiene formación como economista, no ha publicado investigaciones, e hizo fortuna como administrador de inversiones, pero según los analistas de la FED, está bien dotado para dirigir el banco central más influyente del mundo y presidir una economía estadounidense asentada sobre terreno firme, pero no carente de riesgos.
El mayor aporte de Powell al cargo, dicen, es su gran inteligencia, su reconocimiento de la diversidad intelectual y el don de forjar consensos.
En cinco años en la junta de gobernadores de la FED, se ha vuelto un autodidacta en política monetaria y especialista en una gama de áreas que van desde la regulación bancaria hasta el sistema de pagos estadounidense.
Como moderado que previsiblemente seguirá la actitud cautelosa hacia las tasas de interés de la actual presidenta, Janet Yellen, Powell sería un elemento de estabilidad en la economía estadounidense, a la vez que una figura capaz de unificar a los que elaboran las medidas del banco central.
Como gobernador, nunca disintió de una decisión del banco. Shai Akabas, que trabajó con Powell en el instituto de investigaciones políticas Bipartisan Policy Center, dice que el recién nominado es un “forjador de consensos”.
Durante sus dos años en el centro, se concentró en ayudar a evitar una crisis por la elevación del límite de endeudamiento del gobierno y convencer a los legisladores republicanos de que una mora en el pago de la deuda sería una catástrofe.
Akabas mencionó que Powell “siempre buscaba recoger las percepciones de quienes lo rodeaban y con eso formar sus opiniones”. Formado en la Universidad de Princeton y con un título de abogado de la de Georgetown, Powell, de 64 años, a quien llaman Jay, fue durante muchos años un administrador de inversiones, primero en Dillon Read y luego en el Carlyle Group.
Es una de las personas más ricas que haya pasado por la junta de la FED: de acuerdo con sus declaraciones más recientes, su patrimonio oscila entre 19.7 y 55 millones de dólares.
Sin embargo, sus conocidos lo describen como un hombre modesto, discreto y escasamente pretencioso.
Cuando su jefe en Dillon Read, Nicholas Brady, fue nombrado secretario del Tesoro por el presidente George H.W. Bush, Powell fue su subsecretario a cargo de finanzas. Su trabajo en el Bipartisan Policy Center vino más tarde y en 2012 el presidente Barack Obama lo postuló para la junta de la FED.
A diferencia de Powell, sus predecesores Ben Bernanke y Yellen eran economistas de prestigio, con décadas de investigaciones, trabajos y libros publicados. En teoría, estaban bien preparados para dirigir la respuesta del banco central a crisis económicas imprevistas.
