La inflación en Brasil se desaceleró en noviembre a 0.28% respecto a octubre (cuando había aumentado 0.42%) y podría concluir el año por debajo del piso de la meta oficial, según datos del instituto de estadísticas IBGE.
La expectativa promedio de 27 analistas consultados por el diario económico Valor era de un aumento de precios (índice IPCA) de 0.35%.
La desaceleración se explica principalmente por una caída de los precios de los alimentos (-0.38%), por séptimo mes consecutivo.
De enero a noviembre, el IPCA subió 2.50%, menos de la mitad del 5.97% registrado en igual periodo de 2016, y el menor resultado para ese lapso desde 1998.
En el acumulado de 12 meses es de 2.80%. Los resultados de noviembre sorprendieron, dado que los precios suelen subir en vísperas de las fiestas navideñas y que el Banco Central de Brasil procede desde hace más de un año a constantes recortes de su tasa básica para alentar la inversión y el consumo, en un país que sale de dos años de recesión.
El último recorte, esta semana, llevó la tasa Selic a 7%, su mínimo histórico.
La expectativa del mercado es que 2017 terminará con una inflación de 3.03%, apenas por encima del 3% que constituye el piso de la meta fijada por el Banco Central (cuyo centro es de 4.5%, con un margen de tolerancia de 1.5 puntos porcentuales hacia arriba o hacia abajo).
Un contraste notorio con los dos años en que la principal economía latinoamericana combinó contracción e inflación. El alza de precios fue de 10.67% en 2015 y de 6.29% en 2016.
