A pesar de las advertencias y denuncias de algunos consumidores, hemos observado que todavía hay algunos locales comerciales, en especial los supermercados, que tienen un precio a la vista de un determinado producto y, cuando se procede a pagar, la caja registradora o el lector del código de barra presenta otro precio.
Hace algunos días, fuimos testigos cuando un consumidor comparó varios precios de frascos de aceitunas, y guiándose por los anunciados en el anaquel escogió uno en $1.19, pero al pagar este registró $1.49 (30 centésimos de más).
El consumidor, sorprendido, le informó a la cajera que había un error, pero ella solo se limitó a decir que eso era lo que la caja marcaba. A pesar de su reclamo, una empleada posteriormente removió el precio que estaba a la vista, diciendo que correspondía a otro frasco.
Esta es una anomalía que ocurre regularmente y que debe reportarse a la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), la encargada en estos casos para realizar las verificaciones de rigor. Es recomendable que al estar frente a un caso parecido, se presente la denuncia procurando tomar una foto del producto con su precio anunciado y el recibo o tiquete de caja donde se presenta el otro, para dejar constancia o prueba de la irregularidad.
Según la Acodeco, las denuncias pueden ser anónimas llamando al 130 o a través de las redes sociales (acodecoresuelve) en Twitter y Facebook e, incluso, por la aplicación móvil de esta institución, entre otros medios puestos a disposición para facilitar los reportes de estos casos.
Además, la ley de protección al consumidor señala que “...En caso de que un producto tenga más de un precio marcado por el proveedor, prevalecerá el menor, y el proveedor estará obligado a venderlo con ese precio...”.
Los agentes económicos, que gozan de la libre oferta y demanda, no tienen ningún motivo para incumplir con informar y cumplir con los precios de sus productos o servicios que ofrecen a los compradores.