Los precios al consumidor subyacentes de Estados Unidos se desaceleraron en noviembre por los débiles costos de la salud y el mayor desplome de los precios de las vestimentas desde 1998.
El Departamento del Trabajo dijo ayer que su índice de precios al consumidor excluyendo los volátiles componentes de los alimentos y la energía aumentó un 0.1%, también debido a una caída de los precios de los pasajes aéreos y de los muebles.
El llamado IPC subyacente subió un 0.2% en octubre. El IPC subyacente en tasa interanual se desaceleró a un 1.7% en noviembre desde un 1.8% en octubre.
La medición de inflación preferida por la Reserva Federal, el índice de precios de gastos de consumo personal sin alimentos y energía, ha estado consistentemente por debajo de la meta de 2% del banco central estadounidense por casi cinco años y medio.
El IPC general subió un 0.4% en noviembre tras avanzar un 0.1% en octubre. En la lectura interanual, el IPC se elevó un 2.2% en noviembre, que se compara el incremento de un 2% en octubre.
Los precios de los bonos del Tesoro de Estados Unidos subieron tras la publicación del dato de IPC, mientras que el dólar se depreciaba frente a una cesta de monedas.
El mes pasado, los precios de la gasolina repuntaron un 7.3%, tras caer un 2.4% en octubre. Los costos de los alimentos se mantuvieron sin cambios por segundo mes consecutivo, mientras que los de vestimentas se desplomaron un 1.3%, la mayor caída desde septiembre de 1998.
