La inflación de Brasil se ha desacelerado más de lo esperado por debajo del centro de la meta oficial, reforzando la visión de que el Banco Central puede tomarse un tiempo antes de subir las tasas de interés desde mínimos históricos.
Los precios al consumidor medidos por el referencial Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) de Brasil subieron un 4.39% en los 12 meses hasta mediados de noviembre, dijo el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Economistas consultados en un sondeo proyectaban un alza de 4.44%.
El Banco Central tiene una meta de tasa del 4.5% para fines de 2018 y del 4.25% en 2019, más/menos 1.5 punto porcentual.
Los menores costos de combustibles, energía y salud respondieron por la mayor parte de la desaceleración de la inflación, contrarrestando un incremento de los precios de los alimentos. Al restarle componentes volátiles, la llamada inflación subyacente permaneció más cerca de un 3.5%.
Economistas de Capital Economics afirmaron que el dato sugiere que los integrantes del Banco Central “no serán apresurados a endurecer la política”. “Aún hay pocas señales de un incremento significativo en las presiones a los precios subyacentes”, escribieron en una nota a sus clientes.