Legisladores republicanos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos presentaron ayer un plan de presupuesto fiscal para 2018 que podría representar un nuevo desafío para la agenda legislativa del presidente Donald Trump, ya que combina una reforma tributaria con un controvertido recorte de gastos. El borrador del proyecto de 4 billones de dólares permitiría que una revisión del Código Tributario estadounidense se apruebe sin el apoyo de los demócratas, junto con una derogación parcial de la Ley Dodd-Frank de reforma de Wall Street de 2010 y 203 mil millones de dólares en ahorros en programas federales durante la próxima década.
Esos cambios y otros irían juntos en una sola nueva pieza legislativa. Se espera que la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja apruebe el proyecto esta semana y lo envíe para su votación en el pleno del recinto.
“En los últimos años el presupuesto solo ha sido una visión, pero ahora con el Congreso republicano y la Casa Blanca republicana este presupuesto es un plan de acción”, declaró en conferencia de prensa la presidenta de la comisión, Diane Black, quien agregó que cree que la propuesta obtendrá aprobación.
La idea de reducir beneficios a los más pobres y recortar impuestos a empresarios ya es una fuente de conflicto entre los republicanos más conservadores que quieren mayores reducciones de gastos y los moderados que se oponen.