Los nuevos préstamos cayeron bruscamente en febrero en China frente a los niveles casi récord del mes anterior, pero aún así la cifra fue superior a la esperada, lo que destaca las dificultades que enfrenta el Gobierno en su lucha por controlar el aumento de la deuda.
Bajo su nueva política “prudente y neutral”, el Banco Popular de China (BPC) ha adoptado un modesto sesgo restrictivo en un intento de enfriar el explosivo crecimiento de la deuda, aunque está actuando con cautela para evitar que se vea mermado el crecimiento económico, que según Pekín será menor este año.
Los datos de febrero publicados el jueves contienen señales alentadoras, ya que la actividad bancaria paralela y los préstamos hipotecarios se redujeron desde el mes anterior.
Y los nuevos préstamos de los bancos chinos, que alcanzaron 69 mil 320 millones de dólares, estaban muy por debajo de los registrados en enero, el segundo más alto de la historia.
Los préstamos bancarios en China siguieron siendo mejores de lo esperado el mes pasado, pero a expensas de otras formas de crédito que se han vuelto menos atractivas tras el reciente aumento de las tasas de interés en el mercado, dijo Julian Evans-Pritchard, de Capital Economics.
La segunda economía más grande del mundo tuvo un exceso de préstamos en 2016. Un récord en préstamos se amplió cuando el Gobierno alentó el estímulo impulsado por el crédito para alcanzar su meta de crecimiento económico de entre 6.5% y 7%.
Esta meta se alcanzó -el crecimiento fue de 6.7%-, pero la explosión del crédito alimentó las preocupaciones sobre la gigantesca montaña de deuda en el país.
