Los motivos para la fusión de algunas de las mayores entidades crediticias de Europa son evidentes.
Esa es la opinión de muchos ejecutivos financieros reunidos en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, la semana pasada.
Diez años después de la crisis financiera, algunas de las entidades crediticias más grandes de la región enfrentan una caída de los ingresos conforme las tasas de interés continúan cerca de bajos niveles récord, mientras que las cuentas legales y las exigencias de capital han afectado las ganancias.
La combinación de operaciones de banca de consumo podría contribuir a reducir costos y a enfrentar la competencia de las empresas startups de tecnología financiera o fintech.
Por otra parte, las firmas que están demasiado expuestas a actividades volátiles, como negociaciones que consumen más capital, podrían mejorar sus retornos al diversificarse e incorporar actividades más estables y de mayor margen.
Algunos altos ejecutivos bancarios dicen que los entes reguladores europeos ahora ven con mejores ojos la idea de las fusiones, lo que alienta especulaciones de inminentes acuerdos, si bien no son una apuesta segura para 2018. Otros dicen que las mayores exigencias de capital de los entes reguladores a las firmas más grandes siguen haciendo improbables las fusiones bancarias.
La unión de dos culturas de banca de inversión ha resultado difícil en el pasado y los altos precios les quitan atractivo a algunos posibles candidatos.
