La producción de mango en Panamá sigue siendo un negocio para satisfacer exclusivamente el consumo local. En 2007, este país llegó a realizar exportaciones probatorias a Estados Unidos (EU), según las estadísticas que maneja el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), pero ese proyecto no trascendió.
De acuerdo con el director de exportaciones, Ismael Bernal, fueron suspendidas por las estrictas regulaciones de control de calidad y las normas fitosanitarias que mantiene EU y la Unión Europea (UE). Actualmente “se están haciendo las pruebas y las gestiones para entrar al mercado de forma organizada”, agregó.
Había que probar además que Panamá se encontraba libre de la “mosca del mediterráneo”, una de las principales barreras para las frutas de piel muy delgada.
En el país hay pocos productores de mango, y lo más común es que hayan siembras caseras.
“El mango, como cultivo exportable, es un producto nuevo”, afirma Manuel Haito, gerente de Dos Valles, quien se está abriendo campo en este negocio. “A los compradores extranjeros les son más atractivas las variedades de mangos tipo Haden, Kent y Atkinks”, acotó.
Zaida Castro, panameña y residente en Miami, siente sorpresa al comparar el costo de la fruta en ambas naciones. En Miami te puede costar de 60 a 75 centésimos la libra, y los mangos de más calidad hasta $1. Aquí se consiguen por 15 centésimos.

