La industria agroalimentaria venezolana opera a un tercio de su capacidad, lo que podría incrementar la ya aguda escasez de alimentos, advirtió el principal gremio de productores.
“Este año no hemos recibido semillas, fertilizantes, químicos ni repuestos. Nuestra capacidad productiva cubrirá 33% de la demanda del país, apenas cuatro meses de consumo”, dijo Antonio Pestana, presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro).
Los insumos agrícolas son importados y comercializados por el gobierno socialista, que monopoliza las divisas desde 2003 y fija los precios, lo que según empresarios hace inviable su actividad.
Pestana detalló que la producción de maíz blanco está en 31% de lo que se necesita, la de maíz amarillo en 36%, arroz en 36%, azúcar en 21% y café en 32%.
Venezuela enfrenta una crisis económica que se agravó en 2014 con la caída de los precios del petróleo, y que se caracteriza por un desabastecimiento de alimentos y medicinas y una inflación que podría llegar a 1.660% este año, según el FMI.
La escasez de productos subsidiados o cuyo precio regula el Estado cerró el año pasado en 68%, señaló el presidente de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León.
Esa cifra bajó 12 puntos frente a mayo de 2016, debido a que más productos fueron importados por el sector privado con dólares adquiridos en el mercado negro.
La divisa allí se cotiza cinco veces más cara que la tasa oficial más alta, por lo cual lo importado es prácticamente imposible de costear con un ingreso básico de 39 dólares a la cotización del paralelo.
León estima que la escasez este año podría bajar a 60% por un repunte del crudo. Pero Fedeagro ve un panorama oscuro, pues el próximo ciclo productivo debe iniciar en mayo.
