Mientras el Banco Central Europeo (BCE) se prepara para poner fin a su política de estímulo ultra expansiva, algunas de sus principales autoridades están diciendo a los inversores que no hay nada de que preocuparse.
“Se ha hecho demasiado hincapié en los temores de la normalización de las políticas”, dijo Ardo Hansson, miembro del consejo de gobierno, en un artículo redactado para la conferencia de Eurofi que se celebrará esta semana en Tallin, la capital de Estonia. “Hay que entender que el proceso de normalización de la postura política es muy gradual y, que en realidad, ya ha comenzado”.
Los comentarios del gobernador del Banco Central de Estonia -que reconocen que las compras de bonos del BCE disminuyeron a partir de abril de este año- surgen después de que el consejo del BCE insinuara la semana pasada que era probable que en octubre se tomara una decisión sobre el siguiente paso del programa.
Si bien los encargados de la política monetaria están considerando varias opciones sobre cómo efectuar un proceso paulatino de reducción de compras de bonos, algunos han expresado preocupación ante la posibilidad de que un deterioro de las condiciones financieras perjudique la economía.
Hansson sostuvo que el principal factor detrás de la política acomodaticia del BCE no es el nivel mensual de compra de bonos, que se prevé alcance los $72 mil millones al menos hasta finales de este año, sino más bien el nivel general de exceso de liquidez en el sistema.
Tras la adquisición de activos por más de $2 millones de millones de euros, junto con tasas de interés negativas y préstamos gratuitos a los bancos, la economía de la zona euro está mostrando signos de fortaleza, pero la inflación sigue estando por debajo de la meta del BCE.
