Los miembros del Banco de Japón (BoJ) dijeron que el banco central debería “sostener con paciencia” su potente alivio monetario pero que tiene que observar los potenciales efectos colaterales de una prolongada política de alivio, mostró un sumario de opiniones de su última reunión.
En el encuentro del 14 y 15 de junio, el BoJ mantuvo su política monetaria estable y rebajó su perspectiva sobre la inflación, señal de que quedaría más rezagado respecto a los otros grandes bancos centrales en la desmantelación de su programa de estímulo.
Dado que la inflación está muy por debajo del objetivo oficial de 2% pese a cinco años de estímulo, uno de los miembros del BoJ apuntó que la entidad debe tomar medidas para mejorar la comunicación con el público respecto a su compromiso con la estabilidad de precios, mostró el sumario.
Una inflación apagada fuerza al banco central a mantener su enorme programa de estímulo pese a sus costos cada vez más altos, como el impacto que sufren los beneficios de los bancos ante tasas de interés en niveles muy bajos.
Uno de los miembros dijo que el BoJ debería considerar respuestas a los efectos colaterales antes de que estos se concreten, dado que los prestamistas enfrentan un alza en pérdidas no realizadas sobre valores, además de riesgos por pérdidas en el deterioro del valor en ramas con baja rentabilidad, agregó el texto.
Otro miembro del banco llamó a hacer un compromiso adicional que avive las expectativas de la inflación.
