El sector agropecuario panameño requiere de políticas a largo plazo que se cumplan. La tarea no es fácil, pero tampoco imposible. Se necesita de un trabajo mancomunado entre los sectores privado y público. Un verdadero cambio de rumbo.
Será imposible reducir el alto costo de la canasta básica de alimentos, mientras no se promueva un desarrollo integral del sector primario.
No se trata de invertir grandes sumas de dinero, sino de sacarle provecho a las herramientas tecnológicas, a producir más con menos. Los protagonistas del sector agropecuario debemos trabajar en la búsqueda de nuevas formas de hacer negocio, de aportar valor agregado a la producción de alimentos.
Sin menospreciar los esfuerzos de algunos miembros de la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la Asamblea Nacional, en el sector necesitamos “un diálogo honesto” con todos los actores. Necesitamos saber si en los próximos 15 o 20 años seremos un país netamente importador de alimentos o un país exportador de productos con alto valor agregado.
Al señor ministro de Desarrollo Agropecuario, Eduardo Carles, deseo recordarle que él es un funcionario público que se debe al agro y que debe ser el guía del sector. No puede ser posible que los profesionales de las ciencias agropecuarias tengan que acudir a la Presidencia porque usted no se quiere sentar a dialogar en beneficio del sector. De nada sirve que se trate de impulsar un hub de alimentos, sin lograr ordenar la casa primero. El sector requiere de políticas claras y que se cumplan. Ya estamos cansados de los grupos que desean hacer política con el agro, aquellos que solo recuerdan al sector primario en época de campaña electoral. En 2013, distintos partidos políticos firmaron El pacto de Azuero y ninguno lo cumplió.
El autor es ingeniero agrónomo y expresidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Panamá.