El Gobierno de México mantendrá un control estricto sobre el gasto el próximo año, reduciendo la carga de la deuda y ayudando a tranquilizar a los inversionistas.
Con el gasto, excluyendo los costos de intereses, casi sin cambios, el déficit fiscal llegará a 2.5% del producto interno bruto, dijo el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, al presentar el plan al Congreso.
Ese es el déficit programado más estrecho desde 2008, excluyendo los superávit del banco central que solo ocurren cuando el peso se debilita.
La propuesta se produce después de que tanto S&P Global Ratings como Fitch Ratings Ltd. elevaron sus perspectivas sobre México a un nivel estable frente al negativo de los últimos dos meses, citando los esfuerzos del gobierno por estabilizar la carga de la deuda del país.
La preocupación por una rebaja de la calificación crediticia de México disminuyó en medio de la creciente confianza en las relaciones comerciales con Estados Unidos, y el peso pasó de la moneda de peor desempeño del mundo a la apuesta monetaria más lucrativa, aliviando la presión sobre la deuda externa del país.
La prudencia fiscal está empezando a dar sus frutos. La deuda de México se reducirá a 47.3% del PIB a fines del próximo año, según las proyecciones del gobierno, después de subir más de 10 puntos porcentuales desde 2012 a un máximo de 50.1% en 2016.
Si bien el déficit propuesto es más amplio que el 1.4% del PIB previsto para este año, el déficit de 2017 sería de 2.9% si no fuera por la transferencia del Banco de México.
El gobierno propone un superávit primario de 0.9% para el próximo año, comparado con 0.4% para este año, cuando se excluye el superávit del banco central.
La propuesta presupuestaria de Meade supone un crecimiento de 2% a 3% el próximo año.
Después de cortar su pronóstico para 2017 Donald Trump, el Ministerio de Hacienda lo elevó a entre 2% y 2.6% para reflejar una perspectiva más optimista para la economía de México.
La Secretaría de Hacienda pronostica un precio promedio de exportación de crudo mexicano de 46 dólares por barril para 2018.