El Banco de España elevó ligeramente sus previsiones para el crecimiento económico del país en 2016 y 2017, por una compensación del previsible encarecimiento del precio del crudo y los tipos de interés, aunque advirtió de los riesgos que implica relajar la agenda reformista.
El banco estima un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 3.2% en 2016 y de 2.5% en 2017, según la actualización de sus proyecciones macroeconómicas, publicada el miércoles.
Las cifras son las mismas que las previstas por el Gobierno español en su última revisión.
El trimestre pasado, los pronósticos apuntaban a un PIB de 3.2% este año y de 2.3% en 2017.
El Banco de España proyecta que el déficit público se ubicará en el 4.4% del PIB en 2016 y en el 3.6% en 2017.
Las proyecciones superan las estimaciones del Ejecutivo y la senda marcada por Bruselas, pero no consideran las últimas alzas de impuestos aprobadas a principios de diciembre.
El banco central mencionó también otros riesgos que amenazan el crecimiento económico y que podrían dificultar, entre otros objetivos, la reducción del desempleo al 14.5% a 2019.
Entre esos riesgos, destacó la incertidumbre por las próximas elecciones en la región y la negociación del brexit.
El informe también hace hincapié en la necesidad de continuar con las reformas económicas, algo que ve con mayor incertidumbre que en el pasado.
