Warren Buffett no opina sobre el futuro del mercado a menudo. En 1999, en medio de una euforia colectiva, Buffett advirtió que las expectativas de los inversionistas no eran realistas. En el momento, los inversionistas se habían metido de lleno en las acciones comunes con expectativas de que la nueva sensación, el internet, crearía riquezas para los participantes.
En una apuesta contra la corriente, Buffett brindó una extraña predicción: Los inversionistas serían afortunados si el índice Dow Jones promediaba 6% en los próximos 17 años. Como Buffett explicó en su momento, a largo plazo el retorno de las acciones lo determinan tres componentes: los dividendos, las utilidades por acción y el múltiplo que están dispuestos a pagar los inversionistas por estas utilidades.
En 1999, el índice se cotizaba a 30 veces las utilidades, lo cual es muy por encima del promedio histórico y cerca de niveles récord, en otras palabras, las acciones estaban caras. Buffett pensó que en 17 años las probabilidades de que el múltiplo estuviera más alto eran sumamente bajas. Por esta razón, los retornos provendrían de los otros dos componentes. Buffett predijo que el producto interno bruto (PIB) nominal podría crecer 5% al año, y que las utilidades podrían crecer a un ritmo similar. Aparte, los inversionistas recibirían 1% al año en dividendos. De esta manera, Buffett llegaba a un promedio de 6%, muy por debajo del 17% esperado por inversionistas. Este periodo finalizó a mediados de 2016, y el retorno del índice fue de 5.9%. Después de unos años fuertes en los mercados, ciertos inversionistas preocupados exclaman: ¡Las acciones no pueden subir más! La realidad es que a corto plazo cualquier cosa puede pasar, pero con el tiempo la misma aritmética que utilizó Buffett determinará los retornos de las acciones.
Actualmente, el S&P 500 se cotiza cerca de 20 veces las utilidades lo cual es algo por encima del promedio de los últimos 50 años (17 veces), pero no sumamente elevado y muy por debajo de los niveles hace 20 años (30 veces) cuando Buffett hizo su predicción. Por esta razón, no es prudente esperar una expansión en el múltiplo, pero tampoco es de esperar una contracción considerable.
Los retornos deben provenir de los dividendos y el crecimiento en las utilidades por acción. Actualmente, el rendimiento de los dividendos es de 1.8%. El crecimiento nominal de Estados Unidos en los últimos años ha estado cerca del 4% y las utilidades por acción pueden crecer a un ritmo levemente más acelerado que el PIB, debido a las recompras de acciones. Utilizando estas cifras, los inversionistas pudieran esperar algo cerca de 7% a largo plazo si se invierte en un índice como el S&P 500. A los inversionistas les tocara decidir si este retorno es satisfactorio. Dicho esto, en un ambiente de tasas bajas, las acciones siguen pareciendo la alternativa de inversión más atractiva a largo plazo.
El autor es financista