La junta establecida por Estados Unidos para supervisar las finanzas de Puerto Rico, un territorio asociado, propuso una reducción del 65% de su deuda bajo un plan de reestructuración que encaminaría a la isla a salir de la quiebra.
El plan de ajuste, presentado por la Junta de Supervisión y Administración Financiera (JSAF) y que necesita de la aprobación de un tribunal federal, busca disminuir la totalidad de lo adeudado por el gobierno de la isla, incluidos bonos y otras obligaciones, de 35,000 a 12,000 millones de dólares.
En 2015 Puerto Rico declaró impagable una deuda de 70,000 millones de dólares, lo que llevó al Congreso de Estados Unidos a crear una ley llamada Promesa, que permitió a la isla emitir una petición de quiebra en 2016.
“Hoy hemos tomado un gran paso para dejar atrás la quiebra y empezar a visualizar el futuro de Puerto Rico bajo condiciones de estabilidad fiscal y sostenibilidad económica”, dijo José Carrión, presidente de la junta, en un comunicado.
La isla, que aún se recupera de la devastación provocada por el huracán María hace dos años, ya ha negociado acuerdos previos con bonistas y acreedores, y si se aprueba este nuevo plan, reducirá el total máximo anual del servicio de la deuda de 4,200 millones a 1,500 millones de dólares.
“El plan de ajuste que propusimos inicia nuestro camino para salir de la quiebra. Todavía no estamos ahí”, añadió Carrión. “Necesitamos la aprobación del tribunal y eso tomará un tiempo”, acotó.
“Un plan que tiene el apoyo de ciertos bonistas, retirados y empleados públicos es el mejor plan para eliminar la nube que ha estado colgando sobre la economía de Puerto Rico”, opinó el jerarca.


