El presidente ruso, Vladimir Putin, describió el rescate de Rusia a Ucrania como un acto de amor fraternal para prevenir una crisis económica y dijo que no estaba diseñado para mantener a Kiev lejos del alcance de la Unión Europea.
Rusia acordó comprar deuda pública ucraniana por 15 mil millones de dólares y rebajar el precio que paga Kiev por el gas ruso, semanas después de que Kiev rechazara un pacto comercial con la UE, desatando una ola de protestas contra el Gobierno.
“Vemos que ahora Ucrania está pasando dificultades... si decimos que somos una nación hermana entonces la gente debe actuar como parientes cercanos y ayudar a esta nación”, dijo Putin en una conferencia de prensa.
Putin reiteró que la decisión de reducir el precio del gas es temporal, pero confía en acordar una cooperación a largo plazo en el sector energético.
Algunos analistas han sugerido que el rescate de Ucrania es una maniobra desmesurada en un momento en el que la propia economía rusa se encuentra frágil y que se ha decidido por motivos geopolíticos.
