Los racionamientos eléctricos vuelven a tocar la puerta de los venezolanos, con cortes programados en cinco estados que el gobierno justifica por el descenso de los embalses, pero cuyo trasfondo es el deterioro de la infraestructura.
Los habitantes de Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas y Portuguesa quedarán sin servicio cuatro horas diarias, anunció la estatal Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).
La medida obedece a la “disminución de los niveles de agua en las represas del suroccidente”, añadió.
En los últimos días han sido constantes los apagones en esas regiones, lo que según denuncias ha provocado muertes de pacientes en hospitales de Táchira y protestas en Mérida y Trujillo.
Tras un recorrido por los principales embalses de Táchira y Mérida, el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, aseguró que la capacidad de generación disminuyó por los bajos niveles de agua.
“De los mil 100 megavatios que deberíamos estar generando, solo estamos generando 150. Esa es la razón (...) de estas interrupciones impredecibles del servicio”, sostuvo.
Durante la inspección, el ministro de Ecosocialismo y Aguas, Ramón Velásquez, aseguró que las lluvias en la zona han estado “por debajo del promedio” desde octubre pasado. Una prolongada sequía en 2016 obligó a aplicar un racionamiento en casi todo el país durante cinco meses, al punto que la jornada laboral del sector público se redujo a dos días.
Los apagones son frecuentes en Venezuela. El gobierno asegura que ocurren por sabotajes de la oposición, pero esta denuncia falta de mantenimiento y corrupción. Los constantes apagones han afectado a centros médicos, donde al menos nueve personas murieron al no poder tratarse complicaciones por fallas eléctricas.
