Argentina ha decidido relajar sus metas inflacionarias para los próximos dos años, lo que le permitirá al banco central relajar su política monetaria en un intento por apuntalar una incipiente reactivación económica.
La autoridad monetaria apuntará ahora a una inflación de 15% en 2018, más que la meta previa de 8% a 12%, dijo a la prensa en Buenos Aires el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
El Gobierno relajó su meta de inflación para 2019 a 10%, y se fijó un objetivo de 5% para 2020.
La decisión de modificar las metas inflacionarias es adoptada en momentos en que el presidente Mauricio Macri no logra cumplir con los objetivos de 12% y 17% para este año, pese a una campaña de ajuste monetario que ha pesado sobre el crecimiento económico.
Desacuerdos entre el presidente del banco central, Federico Sturzenegger, y otros miembros del equipo económico de Macri se han cocido a fuego lento bajo la superficie a lo largo de sus dos años de presidencia, y algunos han presionado por una rebaja de las tasas que ayudaría a la economía a salir de la recesión.
“Hacer que nuestro objetivo sea más gradual permitirá una flexibilización de la política monetaria”, dijo Sturzenegger en la conferencia, junto con Dujovne, el ministro de Finanzas Luis Caputo y el jefe de Gabinete Marcos Peña.
Agregó que las tasas están actualmente calibradas para alcanzar una meta de inflación del 10% para fines del próximo año.
El jefe del banco central había argumentado anteriormente que la forma más rápida de lograr un crecimiento sostenible es controlar la inflación.
Los precios subieron más rápido en los primeros meses de este año, según el funcionario, porque el banco se apresuró a empezar a bajar su tasa de referencia el año pasado.
