El periodista Carlos Alvarado asume el poder mañana en Costa Rica como uno de los presidentes más jóvenes del país, al frente de un gobierno multipartidista y con el desafío de contener un abultado déficit fiscal y crecientes índices de homicidios.
Alvarado ha dicho que su prioridad legislativa es la aprobación de una reforma fiscal para contener el déficit en las finanzas públicas de 6.2% del producto interno bruto (PIB), que tiende a crecer por la acumulación de deuda para hacerle frente a los gastos del gobierno.
Los últimos cuatro gobiernos costarricenses fracasaron en su intento de hacer tal reforma, aunque Alvarado confía en que ahora hay consenso en torno a la urgencia de aprobarla.
“El incentivo para llegar al acuerdo (de reforma fiscal) es el apremio de la situación, pero también la voluntad expresa de muchos sectores de la política nacional”, dijo Alvarado en una entrevista reciente con AFP.
Costa Rica ha mantenido un crecimiento estable los últimos años en alrededor de 3.5%, pero no ha logrado reducir el desempleo, de cerca de 10%.
Al mismo tiempo, se ha acentuado el desempleo y vive un incremento de la violencia homicida, que en 2017 llegó a 603 asesinatos, un promedio de 12 por cada 100 mil habitantes, un nivel considerado como epidemia por la Organización Mundial para la Salud.
Con esos desafíos en el horizonte, el presidente electo tiene a su favor su capacidad de articular acuerdos con todos los sectores políticos.
“Alvarado se mostró abierto a escuchar, con posiciones equilibradas, se presenta como alguien que busca crear un ambiente armonioso para negociar”, opinó el analista político independiente Jorge Vega.
