Las reformas económicas más recientes de Grecia serán clave para conseguir el alivio de la deuda que de pie a años de inversión contenida y ponga fin de una vez a la crisis económica. O bien, la austeridad aplastará la economía y obligará al Gobierno a sacar la gorra en busca de otro rescate. Pronto lo sabremos.
Después de que datos difundidos esta semana mostraron que la economía volvió a caer en recesión en el primer trimestre, los políticos aprobaron las últimas medidas económicas exigidas por los acreedores para que sigan fluyendo los préstamos de rescate.
El peligro es que si las medidas para lograr metas presupuestarias ambiciosas sofocan la economía a tal punto que no se logre el objetivo el próximo año, los recortes de pensiones y las alzas de impuestos tensarán aún más la horca.
“La economía griega se encuentra en una encrucijada crucial”, dijo Nikos Vettas, director de la Fundación para la Investigación Económica e Industrial en Atenas.
“Está aproximadamente en el mismo nivel que hace tres años, y aunque muchas fuerzas que generaron una dinámica negativa desde el comienzo de la crisis están ahora más débiles, no hay garantía de que entre en una fase de crecimiento sostenible”.
Si Grecia obtiene un compromiso sustancialmente importante de alivio de deuda de los acreedores de la eurozona, esto a su vez podría restaurar la confianza y permitir que la inversión fluya hacia la economía real.
Un acuerdo de este tipo será abordado en la reunión de hoy lunes de los ministros de Finanzas de la eurozona en Bruselas.
Los mercados griegos han repuntado este mes tras la conclusión de un acuerdo preliminar con los acreedores de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
