El Banco Central Europeo se encamina a dos años de renovación de autoridades que culminarán con la elección del sucesor del presidente Mario Draghi, y será tanto la política como la capacidad lo que determine quién obtenga los puestos.
Cinco de los siete cargos más altos del BCE quedarán vacantes para fin de 2019, empezando por el del vicepresidente Vítor Constâncio en junio de este año.
Entre los criterios que los candidatos deben tener en cuenta: ser mujer es un plus y designar a un ministro de gobierno rompería con la tradición.
Los ganadores dictarán la política de una institución cuya sede está en Fráncfort, que casi sola salvó el euro durante la crisis y que ahora decide cómo y cuándo retirar el estímulo establecido para combatir la recesión e impulsar la débil recuperación económica. También tendrán voz mientras los gobernantes debaten cómo fortalecer la resistencia del bloque monetario ante futuras conmociones.
En los dos próximos años se desarrollará un gran juego de las sillas en tanto muchos puestos importantes queden vacantes y disponibles en la Unión Europea, dijo Carsten Brzeski, economista jefe de ING-Diba AG en Fráncfort.
Lo que emerja al final de ese proceso tendrá profundas consecuencias en la forma en que el BCE desarrolle un endurecimiento de su política, señaló.
El propio BCE tiene escasa voz. Como es habitual con los puestos europeos, el delicado equilibrio de poder entre países será un elemento decisivo en el proceso de selección, en tanto los 19 miembros de la zona del euro negocian, halagan e intercambian favores.
Pero la nacionalidad no basta. España hizo el primer movimiento el mes pasado.
Luego de cinco años de ausencia de la junta, que diseña e instrumenta la política monetaria, el presidente Mariano Rajoy dijo que su gobierno presentará un candidato para suceder al portugués Constâncio, que tiene 74 años.
Si bien se estima que el ministro de Economía, Luis de Guindos –antes presidente ejecutivo de las operaciones españolas y portuguesas de Lehman Brothers Holdings Inc., hasta el derrumbe del banco estadounidense en 2008- sería el candidato del Gobierno, el economista de 57 años podría encontrar la oposición de legisladores europeos que quieren una lista de por lo menos tres candidatos que comprenda mujeres.
Ningún ministro de Economía en ejercicio ha pasado a integrar directamente la junta en los casi 20 años de historia de la institución, si bien Alemania propuso al viceministro de Hacienda, Jörg Asmussen, en 2012. Si bien el BCE y los bancos centrales nacionales pueden ejercer influencia, no tienen voto formal. Los ministros de Hacienda pedirán nominaciones en una reunión a realizarse en Bruselas el 22 de enero y es probable que se pongan de acuerdo sobre uno o más candidatos para fines de febrero. Los nominados deben pasar luego por una audiencia y una votación no vinculante en el Parlamento Europeo, antes de que los gobernantes de la UE confirmen la designación.
