El presidente de la petrolera estatal brasileña Petrobras renunció ayer, siendo la víctima más reciente de una costosa huelga de camioneros en reclamo de rebajas a los precios del diésel, con fuertes implicaciones para el futuro de la primera economía de Latinoamérica.
La huelga, que duró nueve días, provocó escasez de alimentos y medicamentos, al tiempo que obligó a cerrar miles de escuelas públicas y cancelar vuelos. Finalizó a principios de semana cuando el gobierno anunció planes de subsidiar el precio del combustible durante 60 días.
El presidente Michel Temer y varios ministros se esforzaron por demostrar que pese a ceder a los reclamos de los huelguistas no interferirían con la capacidad de Petrobras para fijar los precios de combustibles, un componente crucial del plan de reconstrucción de la empresa tras un enorme escándalo de corrupción.
También dijeron que el presidente Pedro Parente, ampliamente respetado en Brasil y más allá, seguiría en su puesto.
Tras la dimisión de Parente, el precio de las acciones de Petrobras cayeron un 15% al cierre de la Bolsa de Sao Paulo, borrando casi $12,000 millones de valoración de mercado.
Petrobras anunció la renuncia de Parente y dijo que se designaría un presidente interino. El desenlace genera interrogantes acerca del futuro de una de las empresas más importantes de Brasil.
Lo que buscan en última instancia los camioneros y muchos otros sectores del país más grande de América Latina es un regreso al pasado reciente, cuando el Gobierno y Petrobras fijaban precios fuertemente subsidiados a los combustibles.
Esto se opone frontalmente a la política de Petrobras en los últimos años. El gobierno de Temer puso en marcha una serie de reformas con el objetivo de superar una recesión profunda y dijo que no habría más interferencia en los precios fijados por Petrobras.
La compañía se recuperó, creció y los precios de mercado fueron favorables mientras los precios mundiales del petróleo se mantuvieron bajos, pero la combinación del aumento de los precios y una fuerte devaluación del real frente al dólar provocó un fuerte incremento de los precios, con duras consecuencias para los camioneros. Uno de sus reclamos fue la renuncia del presidente de Petrobras.
Parente, quien en dos años al mando había logrado reducir la deuda de Petrobras y obtener ganancias, dijo en una carta de renuncia al presidente brasileño Michel Temer que después de los conflictos de la semana pasada estaba claro que se necesitarían nuevas conversaciones sobre política de precios.
“Dada esta situación, ha quedado claro que mi permanencia como presidente ejecutivo de Petrobras ha dejado de ser positiva y no contribuirá a las alternativas que el Gobierno debe considerar para seguir adelante”, dijo Parente en la misiva.
El directorio de Petrobras eligió al presidente financiero Iván Monteiro como presidente ejecutivo interino, dijo una fuente de la empresa.
Más temprano, la firma había dicho que los otros ejecutivos de la compañía permanecerían en ella.
